jueves, 25 de marzo de 2010

Día 53. Vainilla

Voy a toda velocidad en mi bicicleta por la calle. Prefiero la bicicleta para distancias cortas que cualquier otro transporte. Una buena bicicleta de montaña, responde adecuadamente ante baches, topes, banquetas y ataques de conductores enloquecidos.

Dando vuelta en una calle amplia, la veo. Va de espaldas una linda castaña que se contonea bajo el sol de la una de la tarde.

La rebaso, doy la vuelta y freno frente a la Princesa.

Holaaaaaaaa! Abrazo profundo y beso en cámara lenta como nos gusta.

Que suerte encontrarla justo cuando iba hacia su casa para preparar la siguiente sorpresa que pienso darle.
Noto en ella un suave pero firme aroma a vainilla. Simplemente delicioso.

El encuentro no duró mucho. Que haces? A dónde vas? Gusto verte, etc.

Genial, ambos nos vamos sonriendo. En cuanto me voy me vienen a la cabeza miles de cosas.
Idiota por que no acordaste con ella una salida, debiste platicar más tiempo, por lo menos la hubieras invitado al cine al rato!

No pasa nada, aún hay tiempo… además parece que ella llevaba un poco de prisa.

Poco más tarde, de regreso a mi oficina, me saluda por el Messenger:

- Extraño mi bicicleta. – Me dice. Yo me enfoque en asegurarme antes que nada que recibió la ficha de depósito que le envié confirmando mi pago.

Aún falta un último pago. Quiero hacerlo lo antes posible. Eso me liberará en caso de que se cumplan los 100 días y yo tenga que desaparecer.

Me despido diciéndole: - Quisiera pagarte todo pero de peso en peso, uno diario, y cada día de pago, tomar un café, ver una película y pasar un atardecer juntos. 5mil atardeceres junto a ti.

- Te quiero - contesta. - Pero quizá el día 4999 te irías…


Pfff! Por lo que veo conoce la historia, y sospecha lo que pienso hacer.

El resto de la tarde, me queda su suave aroma a vainilla en la mejilla.

Soundtrack: Fito Páez, El amor después del amor.
.http://www.youtube.com/watch?v=A0v5iiOjGzE

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