miércoles, 17 de febrero de 2010

Día 11. Las reglas.

Bien, para lograr el objetivo debo seguir reglas.

Dicen por ahí que: “El que persevera alcanza” y “La tierra es de quien la trabaja”.
Pero para esta empresa va hacer falta más que nomás “echarle ganas”.

Tengo problemas con eso de la inteligencia emocional, por ejemplo. No tolero ver a un policía extorsionar sin tener que insultarlo o burlarme de él para ofenderlo.
Suelo tomar malas decisiones apresuradas cuando me enojo o estoy muy feliz.
Eso es malo para el proyecto, lo se.

Por eso he redactado unas reglas (mis propias reglas), con las cuales espero lograr el objetivo de recuperar a la doncella amada.

Reglas de los cien días

1.- Resistir 100 días

2.- No pasar un solo día sin tratar de establecer contacto con ella.

3.- No retroceder

4.- No actuar impulsivamente

5.- No actuar impulsivamente!!

6.- Ni rendirse a pesar de desaires, despechos o desprecios parciales.

7.- No perder la dignidad (tampoco se trata de humillarse).

8.- No ser hostigoso. (se debe actuar con inteligencia para no volverse un stocker en vez de un conquistador.)

9.- Al día 100, borraré absoluto contacto y relación con la princesa en caso de no cumplirse el objetivo de conquistarla.

10- La únicas razones por las que el proyecto terminará antes de los 100 días son:

Conquistarla antes del tiempo estipulado.

Que ella me pida que la deje en paz.


El día 11 La llamo por la mañana. No contesta (obviamente).
Le envío mensajes de texto preguntándole como está de salud. No responde.
Mmmm. me siento como al principio, no avanzo.

De pronto al atardecer, un mensaje llega a mi celular, emocionado lo abro y descubro:

“que onda carnal, saca una cámara y trépate a la azotea, los volcanes están de no mames!"
Mmm. era uno de mis amigos mas mariguanos. En fin, subo rápidamente y descubro, la hermosa conjunción entre nuestra latitud, nuestra terrible contaminación, el sol de invierno y los dos volcanes que dominan el horizonte de la Ciudad de México.

UFF! Es una de esas tomas que no vale la pena fotografiar, no salen tan lindas como en la realidad. Vale más recordarlas bien y llevarlas en la memoria.

Justo en ese momento, recibo un uevo mensaje de texto:

Ella.- “Lindo atardecer amarillo…”

Sonrío.

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